Lo de Jorge Azcón no es un comentario sin más. Ni lo tuyo una mirada sin más o una broma sin más o una tontería dicha al aire sin más. Sin más, quizá, lo será para quien lo hace. Porque desde quien lo vive, nada de eso es ocasional, aislado ni neutro. Es una constante que te mina y te desgasta, es una lluvia fina de malestar que condiciona la manera en que te miras y estás en el mundo

Errejón. Monedero. Salazar. Bautista. Todos los casos revelan la falta de vigilancia activa y de mecanismos eficaces dentro de los partidos políticos, todos muestran que es más fácil señalar al contrario que mirarse a uno mismo. Mientras, las cuestionadas, las señaladas, hagan lo que hagan, son las mujeres que deciden hablar

El pacto patriarcal remite a esa manera, no siempre explícita ni reconocida, en la que los hombres aceptan y reproducen valores y códigos de conducta que incluye el silencio o el asentimiento ante el comportamiento de otros hombres o participar de formas tradicionales de confraternización masculina, como la prostitución

Sería difícil encontrar a una mujer que considere que quitar la ropa del tendedero es un gesto romántico hacia su pareja. Son tareas de cuidados cotidianas imprescindibles para vivir que socialmente seguimos interiorizando como propias de las mujeres. Tanto que hay a quien le parece que si ellos se encargan de esos trabajos están haciendo algo extraordinario, un gesto que les honra, una actitud que hay que agradecer