La ciencia económica enseña que la mayor parte de los bienes disponibles son limitados y escasos. Las riquezas, el poder o la fama están al alcance de una minoría. Existe, sin embargo, una insólita excepción, un don que cada habitante del planeta posee a raudales: el sentido común.

Viajar no es difícil, lo difícil es atreverse a habitar la extrañeza. Visitamos países y paisajes, calles y templos, construcciones sostenidas por un andamiaje de conceptos y una urdimbre de deseos: en todo lo que miramos anidan símbolos. No basta pasear los lugares, hay que pensarlos