El terremoto de magnitud 6.0 que azotó el pasado 31 de agosto el este de Afganistán, según una investigación de EFE sobre el terreno, fue una “trampa mortal” para mujeres y niñas, al haber exacerbado las condiciones ya de por sí precarias en las que viven como consecuencia del régimen talibán y su “apartheid de género”.



