Inauguró su camino de posverdad el mismo día de la riada a las 23.03: “El 112 no está colapsado”, dijo, mientras miles de ciudadanos no podían contactar. Luego llegó la “comida privada de trabajo” el “hecho fáctico” de las 20.28 o “me he reunido con las víctimas”. Todo ello, con la complicidad de sus colaboradores, la periodista con la que comió o el silencio del equipo de seguridad