Cuidar la memoria no pasa por borrar lo que un espacio fue, sino por explicitar qué pasó. La impunidad del franquismo se manifiesta, por ejemplo, en la ausencia de mecanismos que señalen los lugares del crimen.
Hasta que, en 2021, Máñez tomó la determinación de recoger sus voces, las de las abuelas, las viudas, las hijas, las hermanas, las nietas: las crónicas de quienes nunca perdieron la memoria. El fruto de ese viaje, a través del espacio y el tiempo, es una exposición, ahora finalmente convertida en libro.



