Estos días, a raíz de la Convención Nacional Republicana, se ha publicado en diferentes medios información sobre el Proyecto 2025, un documento de más de 900 páginas elaborado por la Fundación ultraconservadora Heritage. El texto establece una serie de objetivos de cara a los primeros seis meses del segundo mandato de Donald Trump y detalla las estrategias jurídicas y comunicativas para alcanzarlos. Entre estos objetivos, es central el refuerzo de la familia heteropatriarcal dificultando el derecho al aborto o derogando las leyes que reconocen derechos al colectivo LGTBIQ+.
Lo que recoge Proyecto 2025 no es novedoso en lo que se refiere a la eliminación de los derechos sexuales y reproductivos. De hecho, hace ya seis años que el EPF (Foro Parlamentario Europeo de Población y Desarrollo) alertó de la existencia de un documento similar titulado “An Agenda For Europe: Restoring The Natural Order” en el que una red de más de cien organizaciones de una treintena de países europeos, entre las que figuran Hazte Oír o Vox aquí en España, detallaba estrategias para lograr que “el orden natural” volviera a reinar en el viejo continente. Este “orden natural” supone que la familia heteropatriarcal sea la única forma posible de organización en todas las esferas. No debe existir ninguna estructura o imaginario en el que no sea nuclear. Y, para lograrlo, es necesario revertir las conquistas de derechos humanos en materia de sexualidad y salud reproductiva.
En 2019 este lobby clandestino se vio obligado a publicar una versión oficial del documento en su blog después de la alerta del EPF y de la difusión del documental francés Aborto, los cruzados contraatacan (“Avortement, les Croisés Contre-Attaquent”, 2018). El texto, como su título indica, aborda “la necesidad” de ajustar las legislaciones de los países al “derecho natural”. Considera que éste es absoluto e independiente de procesos políticos e ideologías, al igual que el sistema de derechos humanos posterior a la II Guerra Mundial y los ordenamientos jurídicos nacionales. A continuación, enuncia y explica las teorías y políticas que, a su juicio, contravienen la “ley natural”: el marxismo, el darwinismo, el relativismo, el feminismo, el “homosexualismo”, la teoría de género y la llamada ideología de la igualdad y la no discriminación.
Los temas clave que trata se agrupan en tres ejes temáticos: matrimonio y familia, derecho a la vida e igualdad y no discriminación. Todos ellos están atravesados por la cuestión del género, tanto en referencia a los derechos de las mujeres como a los de los colectivos y las personas que se apartan de los modelos conservadores y heteropatriarcales de construcción de la identidad, la personalidad, la afectividad, las relaciones interpersonales y la salud sexual y reproductiva.
En el primer eje, el texto define la familia como el matrimonio indisoluble entre hombre y mujer, con el propósito de procrear. Se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo y a sufragar a través de los servicios públicos las operaciones de cambio de sexo. Cuestiona las prácticas anticonceptivas y el divorcio. Sí, han leído bien. No hay ningún error tipográfico. El divorcio. En el segundo eje, derecho a la vida, defiende el antiabortismo y la prohibición de la reproducción asistida. En el tercer eje, igualdad y no discriminación, define la igualdad al más puro estilo neoliberal como “un ataque a la libertad”. Así, las acciones positivas se catalogan de discriminatorias. También se opone al concepto de violencia de género y a la educación sobre cuestiones sexuales y de igualdad.
Son perfectamente conscientes también de que el sentido, los sistemas de sentido que ahora son globales, se construye a través del discurso. Saben perfectamente que la normalización de su discurso supone la naturalización de sus ideas, pensamientos, emociones y comportamientos. De ahí, el esfuerzo, material y humano, por elaborar documentos como Proyecto 2025 o “An Agenda For Europe”: saben que sin las herramientas adecuadas no se consigue dominar el discurso y, por tanto, tampoco el éxito político, social o cultural.
Durante esta segunda lectura también es imposible no pensar en las reflexiones en torno al lenguaje de Bajtin o en el modelo de la Ventana de Overton. Si, como decía el pensador ruso, no hay en el lenguaje “palabras y formas neutrales” ya que éste está completamente “recorrido por intenciones”, ¿cómo no va a ser esencial el lenguaje a la hora de dar la batalla y ganar los sentidos comunes en el terreno de los derechos sexuales y reproductivos? Por otro lado, como Overton explicó en su modelo, es posible que las ideas, sentimientos o comportamientos que hoy se perciben extraños, anacrónicos o indeseables se conviertan en familiares, modernos o deseables con la debida producción y puesta en circulación discursiva apoyada en medios y redes sociales. Sin olvidar la pertinencia. El contexto es determinante, y la ola reaccionaria que nos revela sus deseos e intenciones y los trucos para que se materialicen en Proyecto 2025 o Agenda Europa es muy consciente de esto. De ahí que, en un primer momento, se hable solo del aborto: un derecho sobre el que el movimiento antigénero lleva décadas trabajando para enmarcarlo en la mente de la ciudadanía como una lástima, un fracaso o una gran pena, en el mejor de los casos, o un atentado contra la vida humana, un asesinato o una barbarie, en el peor.
El aborto es uno de los orgullosos caballos de batalla de la ola reaccionaria. Sin embargo, hay otros caballos de batalla que se ocultan porque todavía no los ha trabajado con ahínco y sabe que generarían un amplio rechazo social. No se deben poner todas las cartas sobre la mesa hasta que la labor discursiva no haya sido lo suficientemente intensa. Recuerden cómo definen los populares europeos a Meloni, esa “mujer seria y fiable” que no se parece en nada a la ultraderecha que representa, por ejemplo, otra mujer como Le Pen. En esas primeras legislaturas contenidas, como la de la “ejemplar” Meloni, se hablará del aborto pero no se mencionarán, o se hará solo de pasada, los métodos anticonceptivos o la reproducción asistida. Objetivos que revela sin ambages el documento de Agenda Europa.
Otro de los caballos de batalla de la Agenda Europa, el cuestionamiento del divorcio, tampoco lo mencionan todavía las más de cien organizaciones que integran la red (recuerden a Hazte Oír o Vox) ya que el documento era de “uso interno” y, por tanto, se podía hablar sin miedo ni contención, sin paños calientes. Como mucho, se refieren a la importancia de “prevenir las rupturas familiares” o “de concienciar del valor fundamental de la familia para la sociedad”. Es lo que hizo Vox hace un par de meses con su propuesta al Govern Balear, apoyada por el PP que preside esta comunidad. Es curioso que el mismo Abascal y la presidenta balear, Marga Prohens, se hayan divorciado.
La ola reaccionaria tiene muy claro que, para reforzarse en el poder y convertir sus ideas en las del sentido común, en las del espíritu de los tiempos, debe trabajar de forma incansable el discurso propagandístico, especialmente, en las esferas jurídica y mediática. De ahí la voluntad a nivel estatal (pese a que el Estado nación haya perdido peso) y global de elaborar documentos como estos que funcionan a modo de hoja de ruta. En toda campaña propagandística es fundamental definir unos objetivos e idear las estrategias discursivas para alcanzarlos. Por eso no sorprende que los documentos de las redes reaccionarias de ultraderecha sean exactamente iguales, un calco unos de otros: desde Proyecto 2025 a Agenda Europa pasando por el Global Language Dictionary de la organización sionista The Israel Project. Todos ellos tienen un argumentario común y hacen hincapié en estrategias comunicativas, políticas y también judiciales (lawfare)similares y en emplear un determinado glosario de términos.




