Las redadas del ICE en Estados Unidos, el cuerpo paramilitar que caza inmigrantes y al que se ha apuntado toda la chusma racista que apoya a Trump son también puro espectáculo que sirve de disciplinamiento interno. Como los vídeos que publica el presidente Nayib Bukele de sus prisiones en El Salvador. “Democracia, institucionalidad, transparencia, derechos humanos, Estado de derecho, suenan bien, son grandes ideales en realidad, pero son términos que en realidad solo se usan para mantenernos sometidos” , advirtió el año pasado, ya inmerso en su segundo mandato cada vez más autoritario. “Me tiene sin cuidado que me llamen dictador”, añadió. Algo parecido a lo que dijo Isabel Díaz Ayuso en una entrevista: Si te llaman fascista, estas en el lado bueno de la historia .

Provocar el desconcierto es una estrategia bien pensada. Ya lo propuso hace tiempo Steve Bannon, uno de los mayores estrategas de la extrema derecha global: inundadlo todo de mierda, dijo. Pintar un mundo invivible, una humanidad irreconciliable, una competición constante bajo un clima de odio y miedo es el lubricante que necesita la ultraderecha para imponer su mundo. Y es que, en una ciénaga de excrementos, solo ellos, los que se alimentan de la inmundicia, tienen la capacidad de sobrevivir.

Artículo publicado en Público el 20-01-2026