La comida rápida y preparada gana terreno, las cocinas se apagan y el campesinado pierde autonomía. Mientras las grandes cadenas de distribución deciden qué comemos y el planeta soporta el coste ecológico de este modelo, se imponen voces como la de Vandana Shiva, la activista india que advierte que el cambio climático es un trastorno metabólico provocado por la alimentación industrial. Y los datos actuales le dan la razón: más emisiones, más dependencia y menos biodiversidad.