En primer lugar, los jóvenes de hoy no son ni mejores ni peores que fuimos nosotros. Seguramente tendrán la misma angustia vital asentada sobre la incertidumbre y la rebeldía de la adolescencia, pero también tienen nuevos problemas y formas de ver la vida muy diferente a las nuestras.
En segundo lugar, siempre es injusto generalizar y hablar de “los adolescentes” como un compacto homogéneo. Pero es la única forma sociológica cuantitativa para determinar caracteres y perfiles que definan a un colectivo que comparte características comunes. Eso no nos debe hacer las diferencias y peculiaridades de cada uno de ellos como sujetos individuales.
En tercer lugar, debemos huir de tópicos. Es habitual escuchar críticas negativas acerca del comportamiento de los adolescentes. Se les califica de “la generación zombie”, en referencia a su uso constante de los dispositivos electrónicos cuando están comiendo, paseando por la calle, incluso en grupo con sus amigos; la tendencia abusiva al hedonismo; la búsqueda constante de atención a través de las redes sociales; el individualismo; los problemas de salud mental; la falta de esfuerzo y atención; su apego a la ultraderecha política; etc. ¿Es cierto todo ello?
¿Son tan diferentes nuestros jóvenes a nosotros? ¿Son un caso perdido o podemos confiar en ellos?
Por eso necesitamos que personas que tratan con ellos y ellas, que los conocen, que los educan en los institutos nos digan cómo son.
Por otra parte nuestra longevidad permite que, por primera vez en la historia, convivamos mayores y jóvenes durante mucho más tiempo. La vida de las personas se alarga y la pirámide poblacional hace que haya más mayores en nuestras sociedades. Al tiempo que nuestros jóvenes tardan más años en encontrar su estabilidad, su trabajo, su pareja, o formar una familia.
No se deben construir barreras que nos incomuniquen porque compartimos el mismo espacio y tiempo. Para ello hablaremos en este seminario de qué definen sociológicamente a las distintas generaciones que ha protagonizado épocas distintas.
Indagaremos en las cuestiones sociales e ideológicas que separan a los mayores de los jóvenes. Cuáles son sus gustos, sus motivaciones, su forma de relacionarse entre las amistades, cómo utilizan las redes sociales.
En la base de la incomprensión hacia las nuevas generaciones se encuentra la gran transformación social: el paso de una sociedad analógica a una digital, un cambio tecnológico y social sin precedentes que comenzó con la revolución de internet, los datos, las computadoras, abriendo las puertas de la Inteligencia Artificial generativa. Una transformación que ha modificado la forma de comunicarnos, de trabajar, de hacer amigos, en definitiva, de vivir. Sociedades rápidas, hiperconectadas, de gran velocidad, donde predomina sobre todo la imagen y lo virtual.
Los adolescentes de hoy en día son nativos digitales. Sin embargo, siempre nos preguntamos si saben utilizar convenientemente las redes sociales. Los vemos pasar mucho tiempo en el móvil buscando validación, y muchas veces se frustran rápido porque están acostumbrados a la inmediatez.
Resulta imprescindible conocer cómo piensan los jóvenes que son llamados a ser los protagonistas de nuestro futuro inmediato en un tiempo de incertidumbre donde además se cuestionan los logros conseguidos a través de los derechos humanos y el papel pacífico de las democracias.
Por ello, después de escuchar las voces de personas expertas, serán los jóvenes, chicos y chicas, quienes en una última sesión hablarán con voz propia.
Conocerlos es superar la brecha generacional. Y ese es nuestro objetivo en este seminario.
Ana Noguera Montagud (Coordinadora)