Ponente: José Ramón Juániz Maya, Abogado especializado en Derecho Social y Derechos Humanos. Ha sido profesor de las Facultades de Derecho y Ciencias Económicas de la Universidad de Valencia.
Conferencia enmarcada dentro del Seminario “Historia, Memoria, Dignidad y Derechos”.
Desde su experiencia de cercanía con las víctimas en Latinoamérica y en España, el Ponente expone las consecuencias personales (psicosomáticas), sociológicas (comunitarias) y políticas de la impunidad y del olvido impuesto a las víctimas; unidas a la falta casi total de espacios para la verdad y la memoria democrática. Y sostiene que las víctimas necesitan sobre todo ser escuchadas, para que sus testimonios lleguen a toda la sociedad y puedan lograr la sanación propia y la de toda la sociedad. Porque el silencio impuesto solo se rompe con la palabra. Y la palabra escuchada es instrumento de sanación y reparación. Y, porque, como señala el filósofo ADORNO, “Dejar hablar al sufrimiento es la condición de toda verdad”. Pero en España, lamentablemente, no hay ni ha habido una cultura de dejar hablar al sufrimiento; no hay cultura de la restauración para las víctimas olvidadas de los crímenes de la Guerra de España y del franquismo, como mucho, solo de la reparación. Y como se razona en la Ponencia, no es lo mismo reparar que restaurar. Al mismo tiempo, el conflicto social provocado por una guerra de vencedores y vencidos sigue sin superarse y se proyecta sobre el presente y el futuro contaminando la convivencia y la democracia. Esa crispación, ese odio y ese proceso creciente de negacionismo y amnesia de crímenes contra la humanidad para los que nunca ha habido justicia, es el caldo de cultivo de los partidos políticos de extrema derecha que utilizan la democracia para destruirla.
Por todo ello, la ponencia concluye en la necesidad de avanzar en el marco jurídico del derecho internacional humanitario, en el ámbito de lo que se conoce como Justica Restaurativa y Justicia Anamnética o Memorial en los procesos de Justicia Transicional, para la restauración y reparación de los derechos de las víctimas de violaciones de los derechos humanos. Maxime en una situación como la española, de completo desamparo judicial. Y por ello, propone abrir espacios públicos, no solo judiciales, en los que se pueda escuchar la voz de las víctimas, la voz del dolor, y en los que éstas puedan realizar una experiencia positiva de terapia curativa de la palabra y la comunicación. Unos espacios que además faciliten el diálogo restaurativo entre víctimas y victimarios como un ejercicio de alteridad, en tanto que presupuesto de la verdad y propicien el verdadero encuentro entre personas; lo que puede ser la verdadera reconciliación. Unos espacios que permitan avanzar por la senda de la Justicia Restaurativa, en el objetivo irrenunciable del derecho a la tutela judicial efectiva.
Y finalmente, en coherencia con lo anterior, el Ponente apuesta por la creación en el marco de la Ley de Memoria Democrática, de una Comisión de La Verdad con proyección psicosocial que asuma junto al objetivo de esclarecimiento de la verdad, también los objetivos de promover la convivencia y la no repetición, en la línea de la creada en los Acuerdos de Paz entre el Gobierno Colombiano y las FARC-EP. Un espacio en el que además de investigar y establecer el esclarecimiento de las violaciones e infracciones de los derechos humanos, con consideración específica de la perspectiva de género, se realicen audiencias públicas con el fin de escuchar las diferentes voces, en primer lugar, de las víctimas olvidadas, y se promueva la convivencia y la reconciliación desde la verdad y la reconstrucción de la memoria para fortalecer la democracia.