19 de Octubre 2023, 19:00 h
Colegio Mayor Rector Peset. Valencia

¿Dónde reside el poder?


Ponente: Joan Romero González,  Catedrático emérito de Geografía Humana.

Conferencia enmarcada dentro del Seminario “Poder y Ciudadanía en el mundo actual”.

Vivimos tiempos de cambio. Tiempos marcados por la incertidumbre y la inseguridad. No es la primera vez que esto ocurre y no será la última. Todos los grandes cambios de era o de ciclo largo en nuestra historia han venido precedidos de una sensación parecida. Son momentos de recomposición profunda, donde afloran muchas preguntas para las que no siempre disponemos de respuestas.  Lo decía Ortega para su tiempo y sigue siendo de utilidad hoy: “Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa”. Y esta recomposición o transición afecta a planos muy distintos, fuentes de poder diferentes, aunque en realidad guardan relación. Parafraseando al profesor Joseph Nye, es como si se estuviesen disputando partidas simultáneas de ajedrez en diversos tableros superpuestos: geopolítico, geoestratégico, ambiental, económico, social o cultural. Naturalmente, todo ello inspirado y orientado por la fuerza de las grandes ideas que moldean nuestra realidad.

No resulta tarea sencilla responder a esta pregunta inicial, pero sí es posible compartir argumentos y visiones que nos ayuden a extraer nuestras propias conclusiones. Así, en el plano geopolítico y geoestratégico, este tiempo nuevo es interpretado por algunos como un momento de “desorden” y para otros como “nueva Guerra Fría”, ahora entre dos grandes superpotencias, una en declive relativo y otra emergente. Y merece prestar atención a esta forma de describir la situación actual e interrogarse sobre ello. También para preguntarse acerca del lugar que ocupa Occidente y más concretamente la Unión Europea en este mundo crecientemente multipolar. En este tablero geopolítico, en el que se disputan la hegemonía, el poder, las grandes potencias y otras potencias intermedias, podríamos seguir hablando de un escenario bipolar incompleto, solo que a diferencia del siglo XX ahora la disputa sería entre EEUU y China.  En el segundo tablero, el económico, el poder está mucho más repartido y aquí sí puede hablarse con propiedad de una realidad crecientemente multipolar. Pero existe un tercer tablero, muy complejo y difícil de definir, donde se alojan otros poderes, legítimos e ilegítimos, que tienen una gran capacidad para desafiar, combatir o desbordar a los propios Estados. Desde las grandes empresas transnacionales y grandes plataformas con su inmenso poder, hasta los “refugios” fiscales, los grupos terroristas o el narcotráfico organizado que “gobiernan” de facto partes completas de territorios e incluso muchos Estados “fallidos”. Esta cuestión constituye un gran reto, tanto para las democracias maduras como para los países emergentes.

En otro tablero, en especial en las democracias maduras a las que se prestará particular atención, se asiste al recobrado poder de los Estados para hacer frente a situaciones que producen gran inseguridad e incertidumbre a la ciudadanía. Podría decirse que va quedando atrás la idea fuerza del pensamiento neoliberal de adelgazar el Estado para volver a recuperar su creciente papel como garantía precisamente de mayor seguridad y como instrumento para reducir las fracturas sociales en nuestras sociedades. El poder de las ideas sería en este caso un aspecto relevante para explicar el cambio de paradigma. En el caso de las democracias liberales las ciencias sociales se interrogan también sobre el poder de la ciudadanía para dar sentido a principios fundamentales ahora erosionados por la globalización, en especial el de soberanía, y cómo conciliar una realidad globalizada e incluso la necesidad de impulsar formas de gobernanza global para abordar desafíos globales, como el cambio climático, evitando las tentaciones de nacionalismo económico y de nacional populismo.

También el miedo opera y se utiliza como fuente de poder. En los años cincuenta y sesenta del siglo XX el miedo al comunismo y el miedo al poder organizado de los trabajadores, explica en gran medida las grandes reformas y la consolidación del Estado de Bienestar, pero desde los años ochenta de ese siglo el poder cambió de lado de la mesa y los ciudadanos quedaron gradualmente más desprotegidos. Y en la actualidad se apela al miedo al diferente, el miedo a la “invasión” para reclamar muros y vallas, metafóricas o reales, y como argumento para construir marcos que tensionan nuestras sociedades y que hacen crecer el nivel de malestar difuso. Porque no todo es economía. También hay que prestar mucha atención al poder de la identidad en sociedades crecientemente complejas, desde los populismos hasta los “silos” culturales en los que nos recluimos de forma creciente.

Finalmente, de nuevo en las democracias liberales, puesto que en los sistemas autoritarios o las dictaduras esta cuestión queda cercenada por la fuerza, debemos prestar especial atención al poder de los movimientos sociales y de los ciudadanos organizados a través de redes sociales. Forman parte de una nueva realidad que son nueva fuente de poder, que interpela al poder, que es un gran desafío para los poderes democráticos y también para los mediadores tradicionales entre la ciudadanía y sus representantes elegidos, que han sido desbordados.