El terremoto de magnitud 6.0 que azotó el pasado 31 de agosto el este de Afganistán, según una investigación de EFE sobre el terreno, fue una “trampa mortal” para mujeres y niñas, al haber exacerbado las condiciones ya de por sí precarias en las que viven como consecuencia del régimen talibán y su “apartheid de género”.
Esa explosión de avances llegó gracias a la Revolución de Saur, una revolución popular que estalla gracias a la acción de los comunistas afganos. Tras la represión desencadenada por el régimen anterior, la Revolución cuaja en abril de 1978 y triunfa. El nombre de la Revolución de Saur le viene del nombre persa del mes, por lo que también se le llama La Revolución Roja de Abril.
La rapidísima ofensiva talibán nos dejaba este fin de semana estupefactos: Kandahar y Mazar i Shariff eran entregadas directamente a los milicianos talibán por parte del ejército que debía defenderlas.
Movilicémonos con toda la fuerza de la que seamos capaces para ayudarlas antes de que caiga sobre nosotros la mayor de las vergüenzas



