Sería difícil encontrar a una mujer que considere que quitar la ropa del tendedero es un gesto romántico hacia su pareja. Son tareas de cuidados cotidianas imprescindibles para vivir que socialmente seguimos interiorizando como propias de las mujeres. Tanto que hay a quien le parece que si ellos se encargan de esos trabajos están haciendo algo extraordinario, un gesto que les honra, una actitud que hay que agradecer



