“Hay toda una genealogía que nos ha enseñado que la combinación de rezos, símbolos fascistas y muñecas hinchables no sale nunca bien. Huele a victoria, no a paz. Apesta a rancio”.

Las lecciones de moralidad deben darse desde el ejemplo y no desde la arenga, sobre todo si con ello se interfiere un desarrollo democrático nada fácil como en el que nos hallamos.

Que se debata sobre una amnistía no es una impugnación de la Transición, sino la recuperación de su espíritu. Cualquier medida que se acuerde para “pasar página” será un paso adelante en la recuperación de un espíritu integrador

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