Hoy se ha hecho historia en mi país, ha salido electa una mujer presidenta, y sé muy bien que eso no es garantía de nada, si no, como siempre digo, Ursula von der Leyen no estaría destrozando el mundo.
El «feminicidio», pues, es un crimen de Estado cuando éste no es capaz de garantizar la vida y la seguridad de las mujeres, cuando impide el esclarecimiento de lo sucedido y bloquea el acceso a la justicia y a la reparación del daño producido.
Cinco asesinatos machistas en tres días: preguntas urgentes sobre la distribución desigual de la empatía y sus víctimas cotidianas.



