Los hombres tenemos que hablar de esto, de los casos de abusos, hablar entre nosotros, pero no como una cosa monstruosa que se produce en el averno, en mentes enfermas, sino como el fruto decadente y degradado de una manera de socializar aprendida, que nace en nuestra manera de relacionarnos entre nosotros y con las mujeres.

Tenemos que hacer algo para que nuestros jóvenes varones sean felices siendo hombres, que tengan una idea clara de cómo comportarse para ser aceptados y apreciados socialmente, que no piensen que las mujeres los están aplastando, que sean capaces de identificarse también con modelos femeninos como hicimos nosotras al identificarnos con protagonistas varones

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