Así también en cada mujer maltratada, humillada o asesinada, hay un pedacito de cada una de las mujeres del mundo, hay un grito, una fuerza, una mano en alto que en algún momento quiso detener la violencia y se atrevió a no resignarse.
Enseñar las tetas sigue siendo noticiable y un tema de debate, especialmente cuando el acto de exhibición se separa del sexo y del pensamiento pornográfico y no tiene como objetivo el recreo onanista del público masculino
¿Son peligrosas las mujeres que leen? ¿Acaso no lo serán más aquellas que no leen?



