En los treinta y tres años desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo, los asentamientos israelíes se han expandido por Cisjordania y las condiciones de vida para la población palestina no han dejado de empeorar
La memoria selectiva y la instrumentalización del Holocausto frente al dolor de Gaza
Una nueva ley legaliza el asesinato sistemático de los detenidos palestinos en la Cisjordania ocupada, afianzando el régimen de ‘apartheid’ colonialista
La voz de Hind Rajab es la de una niña de seis años que fue asesinada por el Ejército israelí mientras pedía ayuda a la Media Luna Roja palestina. Y es también el título de una película presentada este miércoles, 3 de septiembre, que ha dejado en shock al Festival de Venecia.
Cada vez que en Chile resuenan cánticos de manifestaciones contra el genocidio en Gaza, Valentina Beas desfila con sus compañeras por las calles de Santiago, con el rostro pintado de blanco y al ritmo de la danza japonesa Butoh, lento y repetitivo, emulando –dice a Efeminista– “el dolor de una madre que pierde a su hijo”.
Las medidas anunciadas el pasado lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante el genocidio en Palestina han demostrado la importancia de la movilización popular, siempre muchos pasos por delante de las instituciones.
Mi cuerpo se está derrumbando. Mi madre está colapsando por el agotamiento. Mi primo se juega la vida cada día por un poco de ayuda. Los niños de Gaza están muriendo ante nuestros ojos y no podemos hacer nada para ayudarlos
Acompañamos a los israelíes Yaniv y Jordan, activistas contra la ocupación de territorios palestinos, hasta un ‘checkpoint’ ilegal, situado entre Jericó y Ramala.
Ocupar el espacio como resistencia urgente, hacer presente al cuerpo que puede estar por a quienes se les está arrebatando el derecho a la vida
La Franja pasará de ser un enclave asediado a un gigantesco campo de desplazados internos apátridas, sin derechos fundamentales. Todo con la firma de Israel, Estados Unidos y la mayor parte de Europa



