La violencia se ha convertido en la condición básica de la humanidad. Sin embargo, las instituciones internacionales siguen paralizadas por los vetos y las rivalidades, y se limitan a emitir declaraciones vacías mientras la deshumanización se normaliza. Se necesita urgentemente una acción coordinada, no simples gestos.
América Latina es la región más peligrosa del mundo para defender el planeta, con más de 1.500 activistas asesinados desde 2002



