La extrema derecha crece en comunidades en las que los vínculos y las decencias son meticulosamente destruidas. No podemos dejarle el activismo a aquellos a quienes las vidas les importan un carajo
La extrema derecha crece en comunidades en las que los vínculos y las decencias son meticulosamente destruidas. No podemos dejarle el activismo a aquellos a quienes las vidas les importan un carajo