La humanidad hoy se encuentra en una paradoja. Estamos más conectados que nunca, sin embargo cada vez más aislados. En todo el mundo, muchos sienten que algo esencial está siendo erosionado. Piensan en silencio, a menudo solos, en rincones de reflexión. Pero cuando hablan en contra de la modernidad no controlada, son sometidos a burlas como reaccionarios, ridiculizados por multitudes digitales y silenciados por el ruido de la opinión de masas.
El filósofo y ensayista analiza en ‘Una teoría crítica de la inteligencia artificial’ cómo los cambios tecnológicos están influyendo en nuestra capacidad de decidir y apuesta por una mayor democratización de los datos y las capacidades de los algoritmos



