A pesar de sus consecuencias, no está tipificada como un delito de violencia de género: el control, el sabotaje laboral y el abuso económico condicionan el bienestar físico y psicológico de las mujeres y de sus hijas e hijos
A pesar de sus consecuencias, no está tipificada como un delito de violencia de género: el control, el sabotaje laboral y el abuso económico condicionan el bienestar físico y psicológico de las mujeres y de sus hijas e hijos